Noticias
Reivindicación del “codo”, por Daniel Calméls
- 15 de abril de 2020
- Publicado por: admin
- Categoría: Berriak

Hay zonas del cuerpo que no tienen mucho protagonismo, están un poco olvidadas, el “codo” es una de ellas. Zona difícil de mirar directamente, con pliegues al modo de un fuelle, necesario para la extensión y flexión del brazo y antebrazo. Así y todo participó de varios refranes y dichos populares, en el cual no era muy elogiado. Entre otros encontramos: “codito de oro” para nombran una persona amarreta; “borrar con el codo lo que se escribió con la mano”; “empinar el codo”; “hablar hasta por los codos”…
Y ahora, en épocas de pandemia, se nombra día a día.
Pero reivindicando al codo, podemos decir, que sin la posibilidad de flexionar nuestros brazos y antebrazos en la altura del codo, no nos podríamos abrazar, la anatomía incluyó este pliegue para que los seres humanos se estrechen en un rotundo abrazo.
El reverso del codo, llamado ahora “pliegue”, es también una de esas zonas que no tiene un nombre propio, es accesoria al codo. Hace años escribí sobre el codo:
“Pedestal de la mano
que sostiene el sueño más antiguo,
huellas simias, agrietadas, calvas.
Pico del abismo ahuesado y pulido,
el codo es una esquina
que oculta en su reverso
el rincón de la primera almohada.”
(de “Marea en las Manos”)
Con el deseo de dejar de saludarnos con el codo y toser en su pliegue y al modo de una oración profana, recemos, pensando en el futuro.
“si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.”
Mario Benedetti
Daniel Calméls



