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Un servicio de Atención Temprana en Navarra
- 07 de diciembre de 2019
- Publicado por: admin
- Categoría: Berriak
Ponencia expuesta en las XIV Jornadas de Práctica Psicomotriz por Nerea Martínez, terapeuta psicomotriz y miembro del servicio de Atención Temprana de ANFAS (Nafarroa).

Para comenzar, quiero dedicar unas breves palabras a explicar mi “día a día” en el servicio de Atención Temprana de Navarra:
Llevo trabajando en él casi siete años. Cada vez que una familia llega al servicio les doy la bienvenida y les pregunto ¿Cómo habéis llegado hasta aquí? Es una pregunta que normalmente nos ayuda a ubicarnos. Así que he pensado que voy a empezar haciéndome a mí misma esta pregunta. ¿Cómo he llegado yo hasta aquí?
Todo empezó el día que decidí que iba a estudiar psicología. Rellené todos los papeles y me matriculé en la Facultad de Donosti. Empecé la carrera en 2008. Cinco años después, me licencié y tuve que elegir un sitio para hacer mis prácticas. Elegí hacerlas en el servicio de Atención Temprana de Navarra porque “me gustaban los niños”. Durante cuatro meses estuve aprendiendo de una gran profesional que atendía a niños en dificultad y a sus familias. Tuve mucha suerte y aprendí muchísimo con ella.
Aquella gran profesional se quedó embarazada y al terminar mis prácticas me ofrecieron empezar a trabajar cubriendo su baja. En aquel momento yo tenía 22 años y como quien dice, estaba recién salida del horno, pero dije que sí porque tenía muchas ganas de empezar a trabajar, y más en algo que tenía que ver con lo que yo había estudiado.
En aquel momento yo sabía más bien poco a cerca del desarrollo del niño, de la intervención con familias y de lo que se jugaba en una sala de atención temprana. Me imagino que muchos de los profesionales habremos sentido en algún momento algo similar. Es decir, esa sensación de sentirte en dificultad en una situación nueva. En este caso, sentirte en dificultad en una situación en la que un niño presenta dificultades.
Sentirte en dificultad… ¿por qué?
Por no saber cómo colocarte ante ese niño o esa niña. Porque no comprendes lo que a través de su gesto, de su cuerpo, de su movimiento, de su juego, de su acción… está queriendo decir. “¿Por qué no para de morder?, ¿Por qué no puede estar quieto o quieta?, ¿Por qué no dice ni una palabra?” Hay preguntas que no tienen respuestas…pero otras sí.
En mi caso la experiencia, el trabajo en equipo y la formación me han ayudado a ir poco a poco construyendo respuestas para algunas de estas preguntas. Y precisamente gracias a la experiencia, al trabajo en equipo y a la formación he podido pasar de sentirme en dificultad a disfrutar. De sentirme en dificultad ante la dificultad de un niño a disfrutar de observar su hacer y acompañarlo de forma ajustada.
En todos estos años de formación en la Escuela de Práctica Psicomotriz Luzaro, años de formación hemos compartido mucho. Hemos hecho cantidad de dinámicas, juegos, escritos, dibujos… No hay nada como experimentar las cosas en nosotros mismos. Hemos compartido desde momentos más íntimos hasta debates más filosóficos. También nos hemos apoyado y ayudado a comprender mejor nuestro trabajo.
Tengo que decir que gracias a todos los compañeros de formación mi día a día en el servicio es mucho más rico y creo que también es mucho más rico lo que desde mi puesto de trabajo puedo aportar a las familias.
Y dicho esto, voy a pasar a hablar un poco del servicio de Atención Temprana en el que trabajo:
- ¿Qué entendemos nosotras por Atención Temprana?
- ¿Cuál es el procedimiento para entrar en el servicio y ser atendidos?
- ¿Cómo es el primer encuentro con la familia?
Voy a hablar en profundidad de este momento ya que creemos que es un momento fundamental de la intervención. Hablaré de algunos aspectos importantes de la acogida y de la importancia de precisar el marco de ayuda ya que este es indispensable para contener las emociones, afectos, expectativas… de la familia y del niño y también para construir un marco de confianza fundamental para la ayuda.
La acogida es también un momento fundamental para empezar a construir el vínculo que es el tema principal que abordamos en las jornadas:
- El equipo de trabajo en Sakana
- Reflexiones
1. Un Servicio de Atención Temprana en Navarra
¿Qué es el Servicio de Atención Temprana?
Lo primero antes de nada tenemos que hablar de qué entendemos por Atención Temprana.
Según el Libro Blanco de la Atención Temprana (que es una referencia importante en Atención Temprana):
“Se entiende por Atención Temprana el conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno que tienen por objeto dar respuesta, lo más pronto posible, a las necesidades (transitorias o permanentes) que presenta la población infantil con trastornos en el desarrollo o riesgo de padecerlos.
Estas intervenciones deben considerar la globalidad del niño o de la niña, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interprofesional o transdisciplinar”.
LIBRO BLANCO DE LA TEMPRANA, 2000.
De esta definición tan larga, me gustaría aclarar algunos puntos:
- Aclarar, en primer lugar, que en el caso de Navarra el servicio es de carácter universal y gratuito desde los 0 a los 3 años: A partir de los 3 años el servicio de Atención Temprana lo ofrecen centros privados o asociaciones y son las familias las que tienen que costearlo. Existen ayudas económicas que pueden solicitar al Ministerio de Educación y al Gobierno de Navarra.
- Dar respuesta lo más pronto posible: Se refiere a que se interviene en las primeras etapas del desarrollo infantil.
- Dirigida a la población infantil con trastornos en el desarrollo o riesgo: Quiere decir que está dirigido a aquellos niños o niñas que presentan alguna dificultad en el curso del desarrollo como consecuencia de acontecimientos de salud o de relación y que comprometen su evolución biológica, psicológica o social.
En psicomotricidad decimos: “la práctica de ayuda psicomotriz se propone al niño cuando observamos alteraciones de la integración somato-psíquica, que limitan los procesos de aseguración y re-aseguración profunda”.
- La atención Temprana debe considerar la globalidad del niño: Es decir, debemos tener en cuenta todos los aspectos que conforman a la persona: los aspectos físicos, sociales, emocionales, de seguridad, cognitivos, etc. y los aspectos relacionados con el funcionamiento familiar.
- Planificadas por un equipo de profesionales: Necesitamos trabajar coordinadamente porque el abordaje es desde la globalidad.
Entonces el equipo de profesionales tiene que ser Multidisciplinar o Interdisciplinar O transdisciplinar. Lo que prefiráis. Pero en equipo.
Cuando hablamos de atención temprana se abre un universo de ideas, miedos, expectativas… Sobre todo de miedos. Y por eso es importante que tanto los profesionales como las familias construyamos significados o modos de comprensión comunes sobre lo que es el servicio para apoyar en ellos nuestro proceso de ayuda.
Por eso es importante que desde el principio aclaremos qué entendemos por atención temprana. Lo primero que debemos tener claro es qué no es intervenir en Atención Temprana. En nuestro caso a menudo tratamos de insistir en la idea de que intervenir en Atención Temprana no es estimular al niño o a la niña y punto.
Acudir con un niño al servicio de Atención Temprana tampoco es como llevar el coche al garaje. No es darle “lo que le falta” ni “quitarle lo que no nos gusta”. No es eso. Y a partir de ahí podemos definir qué sí es intervenir en Atención Temprana.
Para nosotras, intervenir en atención temprana es acompañar a la familia y al niño o a la niña en su desarrollo. Es escucharles, es atenderles, es ofrecerles nuestro apoyo y ayuda cuando sea necesario. Es acompañarles en su proceso de maduración, partiendo de sus propias necesidades y capacidades, de lo que el niño o la niña saben y pueden hacer, ofreciéndoles la posibilidad de descubrir y descubrirse. Y considerándolos protagonistas de su propio desarrollo.
Es también ofrecerles contextos en el que él o ella puedan interactuar de forma sana. Porque ya sabemos que el niño se construye en relación.
Personalmente diría brevemente que la ayuda en Atención Temprana, tal como la concebimos nosotras es ayudar a mejorar lar elación del niño consigo mismo y con su entorno (físico y relacional).
2. Procedimiento para entrar en el servicio y ser atendidos.
Pasemos a hablar de la detección. La detección es uno de los momentos más delicados del proceso de ayuda.
Detección
Todos sabemos que siempre, antes de que un bebe nazca hay cantidad de expectativas y de ideas:
“Recuerdo una amiga que iba ser madre que le gustaba mucho el fútbol. Cuando estaba embarazada le regalaron la equipación del alavés para su bebé en talla mini”
Es un ejemplo para decir que siempre hay unas ideas, unas expectativas ante el nacimiento de un bebe.
Y cuando el niño o la niña no es como había sido imaginado… ¿qué pasa?
Bueno, la verdad es que no lo es nunca. Pero cuando presenta dificultades el golpe es mayor. Entra en conflicto “lo que uno quería que fuera” y “lo que es”.
Seguro que todos habréis observado alguna vez un niño en dificultad. En alguna ocasión puede que incluso hayáis observado a algún niño, alguna niña y os hayáis preocupado por él o por ella:
“¿Qué le pasa?, No duerme , no come, no habla, no anda, no expresa nada… o… tiene muchos miedos, llora muchísimo, duerme demasiado, habla todo el rato, se mueve tanto que no para quieto …”
Normalmente nos preocupamos cuando algo se da por exceso o por defecto. Todos estos pueden ser índices que se observan en un momento puntual y que llevan a alguien a pedir ayuda. Y eso sería detectar un niño en dificultad. Una vez que se ha hecho la detección, se hace la solicitud.
La solicitud la pueden hacer la propia familia u otros agentes.
- Puede que unos padres, madres o tutores en un momento dado observen algo en el comportamiento o en el hacer de su hijo o de su hija y se preocupen por ello.
A menudo no conocen al servicio de Atención Temprana, a no ser que hayan pasado por él con algún otro hijo o lo hayan conocido por amigos o familiares.
Si lo conocen, ellos mismos pueden solicitar cita por internet.
- Si no conocen el servicio normalmente transmitirán sus preocupaciones a profesionales cercanos como los pediatras o educadores. Normalmente se dirigen al pediatra y este es quien informa del servicio y hace la solicitud.
- A veces son otros servicios sociales (trabajadores sociales, psicólogos, etc.) los que detectan la necesidad y hacen la indicación de acudir a Atención Temprana.
- También puede pasar que las personas que trabajan en la escuela infantil a la que acuden los niños sean quienes observen y planteen a las familias la posibilidad de acudir al servicio.
- Pero la mayoría de veces la solicitud se hace desde pediatría. Normalmente es la pediatra quien en alguna de las revisiones observa algo y plantea a la familia la posibilidad de acudir a atención temprana.
Hablo todo el rato de plantear a la familia la posibilidad de acudir. Digo “plantear” porque creo que es importante que lo reciban como una propuesta. Y digo “la posibilidad” porque pienso que es importante que ellos también sean parte de la toma de decisión de acudir. Tienen que sentirse parte de…
Es verdad que no siempre es posible, pero si los padres se sienten parte de la decisión de acudir al servicio, su implicación e interés desde el principio va ser mucho mayor. Y eso va facilitar enormemente la ayuda. Porque el papel de la familia es fundamental en la ayuda. El niño nunca va venir solo al servicio. Siempre lo va hacer acompañado de personas adultas Y es fundamental que lo tengamos en cuenta.
Una vez que se han detectado unas dificultades…
¿Cuál es el procedimiento?
Cuando una familia ha solicitado ser vista en el servicio, se les da una cita en Pamplona. La finalidad de esta primera cita es principalmente confirmar o no la necesidad de intervención.
Si el estudio confirma la necesidad de Intervención.
- Redactan la resolución administrativa de acceso al Servicio.
- Derivan el caso a la UDIAT que le corresponda.
¿Qué son las Unidades de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (UDIAT)?
- Son las unidades de intervención que hay en toda Navarra.
- Están formadas por diferentes profesionales que nos encargamos de la atención directa a los menores, familias y entorno, llevando a cabo el Plan de Intervención Individual.
- Principalmente se crearon para descentralizar el servicio y acercarlo a los entornos naturales de las familias.
Hay UDIATs en Área Pamplona y Comarca, Estella, Tafalla, Tudela, Baztan Bidasoa y Sakana.
La descentralización del servicio y el acercamiento del mismo a los entornos naturales de las familias influyen directamente y de forma positiva sobre la calidad de vida de las familias porque de otra forma deberían pasa muchísimo tiempo desplazándose para acudir a citas con especialistas y eso les restaría mucho tiempo para dedicarlo a sus hijos. Y las familias necesitan dedicarse tiempo para cultivar sus afectos.
UDIAT en Sakana
En Sakana atendemos en dos espacios. Por un lado en la escuela infantil municipal de Alsasua y por otro en el centro de ANFAS en la localidad de Lakuntza.
Ya hemos visto antes todo el procedimiento de:
- la detección,
- solicitud
- y primer encuentro.
Hemos dicho que este primer encuentro se lleva a cabo en Pamplona siempre. El equipo de Pamplona hace el primer contacto con la familia y un estudio para determinar si entran o no en el servicio. Y si se confirma la necesidad de intervención, se deriva a la zona que le corresponde a cada familia. En mi caso atiendo aquellos que derivan a la zona de Sakana.
Ahora voy a hablar un poco de lo que hacemos nosotras en la zona una vez que ya hemos recibido un caso. La información del caso la recibimos a través de nuestra responsable, que nos envía un documento varios datos. A veces también el diagnostico o la impresión diagnostica de algunos niños, lo cual nos aporta información, pero siempre nos parece fundamental reservar un lugar para la singularidad de cada caso, tenga algún diagnostico o no.
Una vez que recibimos este documento que llamamos “historia clínica”, lo que hacemos es llamar por teléfono a la familia. Les decimos que llamamos del servicio de atención temprana y que hemos recibido la resolución de entrada al servicio. En ese momento hay familias que directamente empiezan a hablar de aquello que les preocupa. Hay otras que esperan en silencio a lo que vamos a decirles.
Después de hablar un poco les decimos que vamos a hacer una primera entrevista:
- para conocernos mejor,
- para hablar del niño o de la niña y de ellos mismos
- y para poder contarles qué es y cómo funciona el servicio de atención temprana.
Acordamos el día y la hora para la entrevista, y en mi caso les informo de antemano que la entrevista durará entre hora / hora y media, y si, por lo que sea, quedan más asuntos por hablar volveremos a reunirnos otro día.
En este momento muchas familias preguntan:
¿Vamos con el niño?
Es cierto que el que acudan todos a la primera entrevista nos permite ver la interacción entre los adultos y el niño o la niña, pero la verdad es que yo personalmente prefiero que vengan ellos solos. Para que puedan estar más tranquilos hablando.
Lo que sí que insisto es a que acudan ambos padres, madres o personas encargadas del niño o de la niña.
- Porque muchas veces la percepción de las dificultades es muy diferente entre los familiares; quizás haya uno que observe unas cosas a las que otro no da importancia, etc. Y sobre todo porque creo que esto permite que todos tengan su lugar, y que todos sean escuchados.
3. La acogida
Encuentro con los familiares
Voy a utilizar el término FAMILIARES para tratar de abarcar todos los tipos de familia que atendemos: padres, madres, tutores, familias monoparentales, familias de acogida, familias adoptivas… en fin, la diversidad.
La llegada al servicio de atención temprana en un principio no es agradable para nadie ya que significa que hay un niño o una niña en esa familia con dificultades. Pero por otro lado es muy agradable, ya que es el momento de encontrarse con profesionales dispuestos a ayudarles.
Establecer el marco
La ayuda necesita un contexto claro, que no dé lugar a confusiones. La primera entrevista es el momento de definir el contexto y los principios de la intervención. Nos parece fundamental establecer un marco claro y hay varias cosas que tenemos en cuenta a la hora de hacerlo.
En este apartado me voy a extender y hablar sobre aquellas cosas que nos parecen importantes para establecer un marco que va ser fundamental para crear una relación de confianza con la familia, que va favorecer a su vez el bienestar del niño.
Nuestra actitud será siempre de: respeto, no juicio, escucha activa, comprensión y empatía. Además de la actitud, que es sin duda clave en la acogida, estos son algunos elementos que nos parecen fundamentales tener en cuenta en este momento.
- La aceptación.
- El hacer y La pausa.
- Las preguntas.
- El análisis de la demanda.
- Las Creencias.
- Implicación.
- Expectativas.
- Establecer las condiciones de la practica
1. La aceptación.
Hemos hablado en la detección de lo delicado que es decir que un niño presenta dificultades. ¿Y ahora qué? Ahora toca aceptar las dificultades. Porque la verdad es que muchas veces la detección y la aceptación no van de la mano. Una cosa es decir que un niño tiene dificultades y otra cosa es aceptarlo y asimilarlo. Aceptar las características de una persona es aceptar a la persona.
Además la aceptación de las dificultades coloca a las familias en una mejor disposición hacia la ayuda.
- Por ejemplo, en una familia nace un bebe con dificultades auditivas. Si la familia acepta que un niño tiene dificultades de audición, será más fácil que acepten las ayudas para tratar esas dificultades como por ejemplo los audífonos, los implantes, etc.
La aceptación, como digo, es un proceso. Y es un proceso muy delicado.
- Las familias pueden pasar por varias fases… como por ejemplo: la negación, la ira, la depresión, etc.
- Entonces pueden aparecer sentimientos de… culpa, miedos, sensación de no valía, caída de expectativas, etc.
Y todo esto hay que acompañarlo. Eso sí, teniendo claro que… ¡Aceptar no es resignarse! Es más bien una cuestión de ajustarse. Porque para crecerse ante una dificultad, hay que adueñarse del problema. No hacer un drama… Pero sí hacerse cargo de lo que pasa.
La aceptación es un proceso muy complicado que a veces incluso llevará años. Y nos tocara acompañarlo con mucho respeto. Sin prisas y a su ritmo.
2. El hacer y la Pausa
Un ejemplo: El bebé nace con una alteración genética.
De repente las familias empiezan a acudir a especialistas que les empiezan a decir un montón de cosas. Hay familiares que, de golpe y porrazo, se convierten en auténticos especialistas del desarrollo del niño. Y sienten que tienen que TRABAJAR MUCHO. Y eso ¿qué significa? ¿Qué significa que tienen que trabajar mucho con su hijo o a su hija? ¿Qué es lo que tienen que hacer?
Muchas veces estas son las preguntas con las que llegan las familias: ¿Qué tenemos que hacer con nuestro hijo o con nuestra hija que tiene una alteración genética?
Y es aquí donde corremos un gran peligro y es el peligro de que en este momento los niños: “dejen de ser cuidados para pasar a ser reeducados”.
Para evitar que esto pase, en la acogida tratamos de parar por un momento.
La Pausa
Muchas veces estamos en el hacer.
Hacer, hacer y hacer más.
- Qué hacer para que coma,
- qué hacer para que ande,
- qué hacer para que hable…
Y no sólo hacemos sino que además “tenemos prisa”.
- Tenemos prisa para que coma,
- Tenemos prisa para que ande
- Tenemos prisa para que hable…
Y a veces tenemos tanta prisa que queremos las cosas para antes de ayer.
Y eso, aunque parezca increíble, es imposible. Por eso muchas veces hay que parar. Tenemos que reivindicar la pausa. La pausa y el silencio son grande maestros.
Recuerdo en la formación personal cuando parábamos una acción, dejábamos de jugar a las tribus o a los animales, y nos decían que escribiéramos. Cogíamos cada uno un folio y un bolígrafo, buscábamos un sitio en la sala y nos poníamos a escribir nuestro relato. Era una pausa, un momento de reflexión, de recapitulación… que permitía asimilar las cosas, tener perspectiva, poner palabras a lo vivido y verlo todo con mayor claridad.
Con las familias también nos parece importante buscar esa pausa que sin duda favorece la emergencia de una reflexión que permite a su vez tomar conciencia de lo que les está pasando. Intercalando momentos de hacer y de pausa, logramos el ajuste. Y este ajuste ya, por sí solo, provoca cambios positivos.
3. Las Preguntas.
Las preguntas son fundamentales en la primera entrevista. Las preguntas nos ayudan a conocernos. Pero es importante cuidar que la familia no se sienta demasiado invadida por nuestras preguntas… No es un interrogatorio. Más bien que preguntar sea una forma de ayudar…
Os lo he dicho al principio, yo normalmente empiezo preguntando: “¿Cómo habéis llegado hasta aquí?” Y algunos empiezan a contar y se extienden… otros contestan brevemente…
En este primer encuentro con los padres solemos preguntarles sobre la historia de relación del niño o de la niña. “¿Cómo fue el embarazo?” Y a veces nos responden “bien, 40 semanas y 2 días”. Y claro que los datos cuantitativos pueden ser muy interesantes, pero en este momento tratamos de ir un poco más allá y preguntar: ¿y cómo lo vivisteis?
- “buff… estábamos como locos de alegría, esperábamos nuestra primera hija…”
- “pues con mucho miedo… habíamos sufrido cuatro abortos previos y estábamos muertos de miedo. Si perdíamos el quinto…”
En definitiva nos interesa la historia de relación y las vivencias emocional de estos momentos. Preguntamos por el parto, la llegada a casa, los primeros días… También preguntamos a cerca de las actividades cotidianas.
¿Qué hace cuando se despierta?, ¿Cómo es el momento de la comida? ¿Es un momento agradable para vosotros, ¿Dónde duerme?, ¿Con quién juega?…
Preguntamos cómo se sienten ellos como padres. Y cómo creen que se siente el niño o la niña. Al preguntarles cómo se sienten ellos como padres les transmitimos que lo que sienten ellos es importante, y por tanto ellos son importantes. Además, ser conscientes de cómo se sienten puede ayudarles a entender su hacer en diferentes situaciones.
Como vemos la entrevista no es una simple recogida de datos. Es un momento para acoger y hablar de emociones:
¿Qué es importante para vosotros? ¿Qué es aquello que no soportáis? ¿Qué es lo que os encanta? ¿Qué esperáis de esto? …
A través de las preguntas tratamos de que nos cuenten pero también de que reflexionen, de que se cuestionen algunas cosas, tomen conciencia de otras etc.
4. Análisis de la demanda.
Cuando hay una demanda de ayuda, hay un reconocimiento de que “algo pasa”.
La acogida es el momento en que tratamos de poner palabras a “eso que pasa” y que preocupa.
Poner palabras
La acogida es un espacio que les damos a los familiares para que hablen de sus hijos e hijas.
Sabemos que el lenguaje crea realidad. Entonces, nos fijamos en QUÉ PALABRAS PONEN a las experiencias que les han pasado.
Imaginaros que alguien pierde el autobús y nos lo cuenta. ¿Cómo nos lo cuenta?
“He perdido el autobús… pero bueno, esperaré al siguiente”.
Otra persona “He perdido el autobús… es una tragedia, seguro que este no es mi día, es una señal, de aquí para adelante todo en este día me va ir mal, es terrible…”
Lo que les ha pasado es lo mismo en cuanto a hechos. Pero si nos fijamos en la vivencia emocional, vemos que las cosas cambian.
Por eso nos fijamos en ambas cosas
- Lo que cuentan.
- Cómo lo cuentan.
Nos fijamos en las palabras porque las palabras que eliges influyen en cómo te relacionas contigo mismo y con los demás. PERO no nos quedamos sólo con las palabras. Somos psicomotricistas.
Entonces observamos también qué nos dicen a través del cuerpo.
Lo hablábamos en algunas formaciones… es importante tener en cuenta…
Lo que escuchamos, lo que vemos y lo que sentimos.
5. Creencias.
- ¿Por qué creen que su hijo tiene dificultades?
- ¿A qué se lo atribuyen?
Existen cantidad de creencias en torno a las dificultades de un niño
y nos parece interesante preguntar a las familias por ello.
Es cierto que la búsqueda de la causa es a veces un camino que no tiene fin….
Pero hay que preguntar por ello también…
Porque nos va ayudar a entender por qué actúan de una manera u otra.
6. Implicación.
Y es así como vamos poco a poco conociendo al niño o a la niña. A través del relato de sus familiares. Y según nos van contando, lo que tratamos de hacer es devolverles esa seguridad de que ellos mismos conocen muy bien a su hija y que nosotros les vamos a acompañar en su proceso. Y esto es algo que hay que decírselo y recordárselo.
Nosotras nunca tratamos de suplantar su capacidad, la de los padres. Partimos de la idea de que ellos tienen sus propios recursos. Necesitan hacer ellos su propio recorrido. Y, muy importante, A SU PROPIO RITMO. El ritmo lo marcan el niño y ellos mismos.
Ellos son sin duda los que más conocen al niño. Y nosotros sólo podremos ayudarles si ellos se implican.
Hay una corresponsabilidad pero la verdadera responsabilidad la tienen ellos. Por eso es importante que se impliquen en su relación con los profesionales y por supuesto con su hijo o hija. Y esta implicación va ser fundamental. Y va ser fundamental que se lo digamos, es decir que les digamos que su implicación va ser muy importante.
7. Expectativas.
Sobre las expectativas: nos cuidamos mucho de tratar de no poner expectativas demasiado grandes…
Proponernos expectativas demasiado grandes NOS AGOBIA. A todos. A los padres, al niño y a los profesionales. Además a veces son imposibles.
“Quiero andar un kilómetro en dos pasos” A ver… “¿A dónde vamos con el listón tan alto?…”
En ayuda muchas veces la demanda suele ser una demanda de normalización de comportamiento: “Que sea como los demás… o que haga como los demás…” ¿¿¿Qué es eso…???
Es importante centrarnos en expectativas reales. Posibles. Eso nos permite ir consiguiendo cosas poco a poco. Conseguir algo pequeño YA es salir de donde estamos. Y eso es algo muy grande.
Por prudencia también podemos adelantar que la evolución de la niña normalmente nunca va ser lineal. Siempre observamos progresiones y regresiones. Pero lo importante es que nos situemos en una dinámica de cambio y de avanzar.
8. Establecer las condiciones de la práctica.
Y a parte de preguntarles, también nos toca mostrarnos a nosotros en este primero encuentro. Es muy importante que el primer día les demos información acerca del funcionamiento del servicio: cómo estamos organizados, cómo trabajamos, etc.
Explicarles que no vamos a trabajar directamente sobre el síntoma sino que vamos a ofrecerle al niño un espacio en el que experimente las situaciones que necesita: saltar, correr, trepar, hacer construcciones, dibujar, hablar…
La sensación de conocer y entender el funcionamiento del servicio y nuestra forma de ofrecer la ayuda les va dar seguridad tanto a la familia como al niño. Y los psicomotricistas sabemos que la seguridad es algo muy importante…
Tomaremos algunos compromisos recíprocos:
- La frecuencia: Normalmente una sesión semanal de 45 minutos.
- La implicación de todos es importante.
- La asistencia, puntualidad y regularidad es importante.
- Si no pueden acudir tienen que avisar.
- Nos coordinamos con otros profesionales si es necesario.
Conclusión.
Uno de los ingredientes principales de los procesos de ayuda es ofrecer a las familias un ambiente relacional caracterizado por el afecto, el respeto y la escucha.
En este primer momento nuestra labor que no es otra que la de escuchar. Escuchar, que es acompañar.
También es importante mostrar una actitud de empatía: “Recuerdo una familia que llegó al servicio con su hija de año y medio. Al nacer le habían detectado una enfermedad hepática y estaba pendiente de un trasplante de hígado. Después le encontraron una anomalía genética y le diagnosticaron un síndrome. Algunas características del síndrome eran: la niña no tenía nunca hambre, el desarrollo motor era lento, tenía poco interés en las relaciones con otros, etc. etc.”
Cuando nos cuentan esto… nosotras desarrollamos la escucha y la empatía… escuchamos y empatizamos. Empatizar no es decir “ya… ya te entiendo” y pensar en cuál es la siguiente pregunta que venía… tampoco es ponemos a llorar con ellos… A veces es decir: “mira, honestamente, no me puedo ni imaginar lo que tiene que ser pasar por esta situación… pero estamos aquí para que semana tras semana vayamos comentando todo aquello que os preocupa y para acompañar a la niña en su desarrollo”.
Entonces, el objetivo fundamental es crear un MARCO DE CONFIANZA basado en la acogida y la escucha a las personas. ¿Y eso cómo se hace? “Miras a los ojos de las familias y tratas de entenderles, eso es ACOGERLES y empezar a ayudarles”.
Y ese clima de confianza permite a las familias
- Mostrarse
- Sentirse cómodas.
- Tomar conciencia de las capacidades y de las dificultades
- Adquirir una mirada más amplia
- Ajustarse en su relación con su hija.
En aquellas situaciones en las que percibimos que la familia necesita una ayuda más específica para ellos, podemos sugerírselo.
6. El equipo de trabajo en Sakana
¿Y a mí quién me sostiene?
Por suerte para realizar todo este trabajo contamos con un fantástico equipo. En el caso de Sakana en Atención Temprana ahora mismo estamos cuatro profesionales:
- una logopeda,
- una fisioterapeuta,
- una trabajadora social
- y yo misma que estoy contratada por mi formación en psicología.
Todos los viernes por la mañana hacemos una reunión de equipo. En estas reuniones comentamos los cambios habidos durante la semana: altas, bajas, nuevas solicitudes… Es un momento también para hacer una puesta en común de las observaciones de los casos: posibles dudas, cuestiones que nos preocupan…
Nuestro trabajo siempre se enriquece con las aportaciones de otros profesionales. En las reuniones realizamos intercambios a menudo intensos y muy útiles para entender profundamente al niño o a la niña.
También nos coordinamos con otros departamentos:
- Departamento de Políticas Sociales: Por ejemplo, con los Servicios sociales de base.
- Departamento de Salud: Por ejemplo, especialidades hospitalarias; servicio de rehabilitación, programas de detección de hipoacusias, servicios de salud mental infanto-juvenil…
- Departamento de Educación: Por ejemplo, el Centro de Recursos de Educación Especial (CREENA), Escuelas Infantiles…
El trabajo en equipo nos aporta envoltura y sostén y eso es muy importante.
Ha sido un placer, eskerrik asko,
Nerea Martínez



